Chinalco: Minera Chinalco Toromocho. Entrará en operación en el 2012 y con ello estima elevar la producción nacional de cobre en 20%.
Tras firmar el lunes pasado el contrato de transferencia del proyecto Toromocho con el Estado peruano, Minera Peru Copper –próximamente Minera Chinalco Toromocho– está decidida a poner en operación durante el 2012 a la que se convertiría en su nueva mina estrella y causante de un aumento de 20% en la producción nacional de cobre.
Luego de dos subastas por Toromocho declaradas desiertas en el 2001 y 2002, Peru Copper fue el único postor en la tercera subasta del 2003. ¿Por qué decidieron participar en ella?
Si bien el potencial de este proyecto se conoce desde hace más de 40 años, todos creían que no era posible desarrollarlo. Se pensaba que era pequeño, que las leyes eran bajas, que había muchas impurezas y que sería imposible relocalizar al pueblo de Morococha para explotar el yacimiento. Si fuimos los únicos en presentarnos en el 2003 fue porque David Lowell, fundador de Peru Copper, creyó que toda esa información era inexacta y que el yacimiento era mucho más grande que lo previsto. Pese a que en un principio los fundadores invirtieron su propio dinero para sacar adelante el proyecto, la confianza que tuvieron fue luego respaldada cuando la empresa salió a la Bolsa de Valores de Toronto y después a las bolsas de Nueva York y Lima.
Cuando Chinalco realizó sus primeros acercamientos al proyecto, ¿cuál era el estado de este último?
Cuando se dio la propuesta de compra en junio del 2007, ya había trascurrido más de un año desde que se publicara el estudio de prefactibilidad del proyecto. Chinalco revisó la información existente y previó que los resultados del estudio de factibilidad también serían positivos, por lo cual decidió arriesgarse. Con la culminación del estudio de factibilidad a finales del 2007, pudieron ver que sus previsiones habían sido acertadas.
Para una minera global de la talla de Chinalco, ¿cuán relevante resulta un proyecto como Toromocho?
Chinalco tiene diversas operaciones a nivel mundial, la mayoría de ellas de aluminio, pero lo cierto es que en la actualidad pocos proyectos cupríferos a nivel internacional superan las dimensiones de Toromocho. De hecho, una vez que entre en producción, Toromocho será la operación más grande de Chinalco en el mundo.
Habida cuenta de ese potencial, ¿por qué la prima que Chinalco pagó por Peru Copper no fue tan alta?
El día que se hizo pública la oferta, la prima fue menor al 10% sobre el valor de las acciones de Peru Copper. La verdad es que todos esperaban una oferta competidora, pero ésta no vino y el 91% de sus accionistas decidió venderle sus títulos a Chinalco.
¿Ha habido algún cambio en el proyecto desde el ingreso del nuevo propietario?
En términos de estrategia nada cambió. La meta principal era ejercer la opción de compra que vencía en junio de este año. Y para hacerlo, los requisitos eran tener un estudio de factibilidad bancable y una garantía bancaria para la construcción, pues el Estado estaba convencido de que el proyecto debía realizarse. Esa garantía vino del China Development Bank, el cual aseguró un 67% del financiamiento requerido para sacar adelante el proyecto, que demandará una inversión de US$2,150 millones.
Cuando hicieron el estudio de factibilidad, el precio del cobre era mucho menor, pero también los costos estimados. ¿Cuánto han cambiado sus perspectivas de rentabilidad con la coyuntura actual?
El costo de casi todos los insumos mineros ha subido fuertemente en los últimos dos años. Esto ha impactado tanto en nuestro presupuesto de construcción como en el de operación. Pero, por otro lado, todas las empresas han elevado sus expectativas de precios a futuro. Nuestro estudio de factibilidad se hizo con un precio de US$1.5 por libra de cobre mientras que éste ahora supera los US$3.8 por libra. Si bien el comportamiento de los commodities es cíclico, nuestra expectativa es que el precio del cobre no bajará demasiado.
¿A cuánto ascenderán sus ventas anuales una vez que el proyecto esté operativo?
Las ventas anuales de cobre podrían ser de por lo menos US$695 millones, y por la venta de molibdeno recibiremos un monto adicional pero mucho menor.
El estudio de impacto ambiental (EIA) lo presentarán en setiembre, ¿para esa fecha esperan tener el acuerdo con las comunidades?
Es una de las cosas en las cuales estamos enfocados. Tenemos la aprobación de la mayoría de los habitantes de Morococha, pues les hemos ofrecido una mejora enorme en su condición de vida. Esto contempla una nueva casa para todos sin costo, y a los que ya tienen una se la estamos comprando aunque no la tengan registrada. Ya hemos adquirido más del 50% en estos últimos casos.
¿Mantienen las perspectivas de comenzar las obras a mediados del próximo año?
No comenzaremos la construcción antes de tener el EIA y todos los permisos aprobados. Junio del próximo año es una fecha estimada que nos hemos trazado como objetivo para que la mina entre en producción a inicios del 2012. De hecho, comenzaremos a extraer mineral desde el 2011 porque es necesario hacerlo antes de que empiece a operar la planta concentradora de fase 1, que será la más grande de su tipo que se haya construido en el mundo. Esta última tendrá una capacidad de producción de 117,000 TM diarias, por lo cual es preciso adelantar la extracción para que el mineral ya esté listo para procesarlo.
Con ese ritmo de producción, ¿cuál será la vida útil de la mina?
Según el estudio de factibilidad, la concentradora tendrá una vida útil de 36 años, mientras que la mina operará 32 años. En los últimos cuatro años será una operación de baja ley.
¿Cuánto potencial ven en exploraciones brownfield?
Hemos declarado reservas por 1,500 millones de TM, pero tenemos recursos por 2,000 millones de TM. La diferencia no fue considerada en el estudio de factibilidad pero sabemos que esos recursos existen y que hay posibilidades de explotarlos. El impacto de ello en la vida útil de la mina podría ser superior a los siete años. Ello, sin perjuicio de que aún no hemos explorado todas las áreas de la concesión. En su momento haremos los estudios necesarios para saber cuánto más podemos incorporar al cálculo de las reservas.
¿Cuál será el impacto de Toromocho en la economía nacional?
Ciertamente será uno grande. En términos de producción, el estudio de factibilidad contempla unas 210,000 TM anuales de cobre fino en concentrado durante los primeros 10 años, cantidad que luego bajará por la reducción en las leyes de cobre. Así las cosas, el incremento en la producción nacional de cobre será de un 20%. También produciremos molibdeno y plata que agregan al total. En términos de empleo, vamos a contratar a cerca de 2,500 personas para la etapa operativa. No vamos a tener services pero sí contratistas en actividades que no sean propias de la operación. También estimamos que cada puesto directo generará tres indirectos. Y las compras anuales serán de aproximadamente US$250 millones en el país.
¿Lo producido por Toromocho irá necesariamente a China?
Eso no está decidido. Como China está comprando grandes cantidades de concentrados de cobre, es probable que una gran parte vaya para allá, pero no necesariamente irá de manera directa.
Peru Copper no tiene por el momento otros denuncios registrados, al margen de Toromocho. ¿Eso significa que sólo se enfocarán en este último proyecto?
El presidente de Chinalco ha dicho que ésta es la primera inversión de la empresa en el Perú, pero no será la última, aunque desafortunadamente no puedo revelar mayores detalles al respecto.
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